La futura educación inclusiva podría llegar a medio millar

Enviado por mjose_1 el Lun, 28/01/2019 - 12:31
El Ministerio quiere aumentar los refuerzos en colegios en la nueva ley educativa y reducir el peso de la educación especial
 
El Ministerio de Educación está embarcado en la redacción de un nuevo proyecto de ley educativa. Se trata de un documento del que poco ha trascendido salvo que hay un interés por parte de la administración del Estado de reducir el peso actual de los centros de educación especial y aumentar las aulas con apoyo para las personas con discapacidad. Se trata de una iniciativa que parte del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), quien lleva presentadas multitud de enmiendas y anunció que la mayoría de ellas se habían aprobado. «Conforme a la jurisprudencia, un sistema inclusivo basado en el derecho a la no discriminación e igualdad de oportunidades, requiere la abolición del sistema separado de educación para estudiantes con discapacidad en centros especiales y que los recursos que se destinan a estos se transfieran al sistema ordinario para posibilitar a los alumnos con dificultades de aprendizaje los apoyos necesarios» se indica, por ejemplo, en uno de los textos del Cermi. Estos argumentos empieza a dar por válidos el Ministerio y podrían afectar a los 35.000 estudiantes de estos centros de educación especial que hay en España y al casi medio millar que existen en la provincia de Ciudad Real. A juicio del presidente del Cermi, Luis Cayo Pérez Bueno, con la nueva ley «ha llegado el momento» de que se sienten las bases de la educación inclusiva, sin caminos segregadores y paralelos para el alumnado con discapacidad: «ya no caben más aplazamientos».

El último dato oficial de estudiantes en educación especial en la provincia es del curso 2016/2017 cuando fueron 459 los estudiantes que acudieron a estos cursos tanto en centros especiales como en aulas con apoyo en colegios ordinarios, de las que existen varias en centros educativos de la provincia. A estos estudiantes se suman otros alumnos con discapacidad que ya cursan Primaria y Secundaria y que cuentan con apoyos en sus centros.  
Esta doble situación ocurre por ejemplo en los estudiantes con autismo y que acuden a las aulas abiertas TEA, un modo de ofrecer apoyo a aquellos menores que necesitan refuerzo derivados del espectro autista. Existen diez de estas aulas, dos de ellas en institutos. Igualmente existen centros ordinarios que cuentan con aulas de educación especial, donde se imparte educación obligatoria básica pero en un ambiente ordinario hasta que los estudiantes cumplan los 16 años.
«Se pretende promover la transformación para garantizar la presencia, participación y aprendizaje de todos a través de facilitar al profesorado el conocimiento técnico, las estrategias didácticas y metodológicas que permitan al docente diseñar situaciones de aprendizaje teniendo verdaderamente en cuenta la individualidad de cada uno de los alumnos del aula», indicó el director provincial de Educación, Francisco Navarro, preguntado por la posibilidad de ampliar este tipo de trabajo con apoyos para el autismo a otras capacidades diferentes. «Nos encontramos en un proceso de cambio de paradigma para poder atender a cualquier alumnado que presente barreras de aprendizaje, descubriendo sus potencialidades basándonos el diseño universal del aprendizaje», señaló.
En este sentido, desde educación se apunta al decreto 85/2018, de 20 de noviembre, por el que se regula la inclusión educativa del alumnado en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y en cuyo artículo 3 se indican los principios de la inclusión educativa y que «abarca a la totalidad del alumnado» bajo los principios de «normalización, participación, inclusión, compensación educativa e igualdad entre mujeres y hombres»; «la equidad e igualdad de oportunidades que permita el desarrollo de las potencialidades, capacidades y competencias de todo el alumnado». Además se hace referencia a la coeducación y respeto a la diversidad sexual, al diseño universal de actuaciones educativas, al el enfoque comunitario y preventivo de la intervención educativa o a la transversalidad entre administraciones que garantice la convergencia, colaboración y coordinación de líneas y actuaciones, entre otros elementos.
accesibilidad a corta edad. Esa posibilidad de crear una educación más inclusiva en el futuro es destacada por la presidenta de la asociación ciudadrealeña, Ciudad Accesible, Cirila del Campo. «Es una forma de concienciar para que de una vez se haga inclusión», dijo del Campo, quien ve en los centros de educación especial «un modo de ocultar el problema». En su opinión todavía existen padres que optan por llevar a sus hijos a un centro de educación especial por protección pero si «todo el dinero que se invierte en centros de educación especial se destinara a centros públicos con apoyo especializado se lograría la inclusión».
Para la presidenta de ciudad accesible se trata además de un modo de acabar con «ciertos problemas» como el acoso ya que los menores «no admiten al diferente»en la escuela porque «no es lo mismo compartir espacio con una persona distinta con cuatro años que con doce». «La educación inclusiva es la mejor forma de anticipar», señaló Del Campo, quien cree que este posible cambio es «un buen paso hacia delante para ese trabajo que llevamos años intentando conseguir todas las asociaciones».

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