El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) ha pedido al Gobierno que la modificación de la Ley General de Comunicación Audiovisual sirva para introducir obligaciones legales que garanticen la accesibilidad de los contenidos televisivos para las personas con discapacidad, tanto en canales de emisión en abierto como de pago.

El Cermi realiza este planteamiento al Ejecutivo durante la fase de consulta pública abierta para la reforma de este texto legal, con la que se deben intensificar las obligaciones ya vigentes en relación con la subtitulación, emisión en lengua de signos y audiodescripción. Así, la subtitulación pasaría al 100% de la programación de las televisiones públicas y al 90% del resto de canales sometidos a esta ley.

Mientras, la emisión en Lengua de Signos y la audiodescripción debe pasar de las “insignificantes” horas establecidas en este momento al 33% como mínimo, seleccionando los contenidos programáticos de interés objetivo mayor para las personas con discapacidad sensorial (con sordera y ceguera o sordoceguera).

La plataforma representativa de la discapacidad en España demanda también que las obligaciones de accesibilidad no dejen fuera los contenidos publicitarios y a los canales y plataformas a demanda o de pago. En su opinión, “es inconcebible y reprochable por injusta esta exclusión de los deberes de accesibilidad en función del tipo de medio, y debe subsanarse en la reforma”. Además, exige que se establezca un plazo máximo de tres años para que un medio televisivo de nueva creación cumpla por completo las obligaciones en materia de accesibilidad.

Más allá de las personas con discapacidad sensorial, la entidad insta a incluir expresamente como nueva obligación de accesibilidad exigible a los medios audiovisuales las medidas de accesibilidad cognitiva, que permitan la comprensión y asimilación de los contenidos audiovisuales por parte de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo.

RESPETO Y VISIBILIDAD

Por otro lado, el Cermi pide que se haga especial hincapié en que los medios y canales de comunicación audiovisuales acojan con respeto y positividad la diversidad social que representa la discapacidad y las personas que la portan, individualmente y como grupo social diferenciado (dimensión cualitativa), al menos con el peso específico (dimensión cuantitativa) que suponen en la vida en comunidad, un 10% de la población. Particularmente, se debe prestar especial atención a la realidad de las mujeres y niñas con discapacidad, en el marco de la mayor presencia que merecen las mujeres en general en los medios.

Para garantizar el cumplimiento de todas las exigencias legales anteriores, el Cermi solicita que se refuerce la evaluación de las medidas que se vayan implementando, mediante la elaboración de un informe específico sobre accesibilidad y tratamiento adecuado de las personas con discapacidad en los contenidos. Dicho trabajo debería llevarse a cabo por parte del órgano regulador del mercado audiovisual en colaboración con el tejido asociativo de la discapacidad.

En este sentido, es necesario también regular legalmente la obligación por parte de todos los operadores audiovisuales de constituir en su seno consejos de participación social, de carácter consultivo y asesor, en los que tenga presencia la sociedad civil, incluido el movimiento de la discapacidad. Asimismo, los medios audiovisuales deberían tener la obligación de establecer procedimientos sencillos a través de los que la ciudadanía pueda trasladar carencias en materia de accesibilidad o propuestas de mejora.

Por último, la organización hace un llamamiento también para Endurecer la sanción de las infracciones, pasando siempre a graves y muy graves aquellas conductas que supongan violación o vulneración de los mandatos positivos de la Ley en relación con las personas con discapacidad (trato apropiado) y accesibilidad a los contenidos, tipificando otras nuevas inexistentes ahora para conductas “especialmente reprochables”.

Julián Triguero denuncia que a veces no puede subir a los vagones porque, junto a su vehículo, pesa un total de 219 kilos que no siempre sabe manejar el personal de Renfe

El pasado 19 de diciembre, Julián Triguero, esperaba al tren de Cercanías en la Estación del Norte de València para ir a Gandia, como muchas otras personas lo hacen a diario. Él paga lo mismo que todos por su billete, como es lógico, pero tiene una dificultad que a veces le impide acceder a los vagones: usa una silla de ruedas eléctrica para desplazarse, que mueve con el mentón, a causa de suparálisis cerebral infantil.

Según denuncia Triguero, ese día vivió “una situación desafortunada” cuando, para subir al tren, le “tuvieron que meter en él” porque había un escalón que para él “es imposible” superarlo. Tuvo que ser un miembro de seguridad del vagón quien le ayudó a acceder.

 "Esa actuación acarrea riesgo tanto para mi persona como para la persona que en ese momento me socorra”, denuncia el afectado, ya que asegura que su silla eléctrica pesa 126 kilos y él, 93 kilos, es decir, un total de 219 kilos. “Como comprenderán, movilizarme a pulso es tarea muy complicada”, añade.

Triguero cuenta a La Vanguardia más experiencias negativas con Renfe por su falta de accesibilidad para personas con movilidad reducida. Relata que el pasado 30 de septiembre tuvo que viajar a Navarra desde València, para lo que tuvo que coger dos trenes, un AVE y un ALVIA. “Ninguno de los dos estaban acondicionados”, denuncia.

En un viaje Valencia-Pamplona le “fue imposible ir al baño”

“En la plaza habilitada para personas con discapacidad casi no entro. Apenas cabía la silla para desplazarme por el tren y fue imposible ir al baño, con el consiguiente problema, por todas las horas de viaje que hay desde València hasta Navarra”, lamenta.

 

Dice que viaja con cierta frecuencia, siempre acompañado por alguna persona, y que solo el 25% de las veces tiene la suerte de que le toquen convoyes accesibles. Además, cuando no lo son, lamenta que no siempre hay personal para ayudarle a entrar en ellos. De hecho, asegura que “varias veces” se ha tenido que quedar en tierra porque el personal de Atendo de Renfe (solo disponible para Alta Velocidad y larga distancia, no para Cercanías) no se ha sabido manejar con él y su silla, que es “bastante voluminosa”.

Renfe destaca que cada año invierten un millón de euros en hacer accesibles los vagones e insta a llamar antes y preguntar por sus horarios

Desde Renfe han defendido que cada año invierten un millón de euros para mejorar la accesibilidad y adaptar los trenes de Valencia. De un parque de 40 trenes, estas fuentes han explicado que 27 ya están adaptados y faltarían otros 13, que se van actualizando a razón de unos cuatro anuales. También señalan que se van haciendo obras en las estaciones y la de Gandia, precisamente, está aún sin adaptar.

 

 
https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20190218/46542727256/viajar-tren-renfe-persona-silla-ruedas-julian-triguero-valencia-gandia.html

 

Celia Regueira lo hizo con un Audi A1 adaptado en un taller coruñés

"Tengo la independencia que necesitaba. Tomar un café era una odisea"

A menudo las excusas sirven de parapeto para dejar de lado algún reto o trabajo pendiente. Desde el tiempo, la distancia, la fuerza, el objetivo... Las hay de mil colores. Celia Regueira decidió deshacerse de todas ellas. De este modo, pese a nacer sin brazos, ha conseguido sacarse el carné en su Audi A1 adaptado después de tomar clases en la coruñesa autoescuela Lespar. "Por fin tengo la independencia que necesitaba", indica orgullosa a EL MUNDO esta nueva conductora, vecina de una parroquia de Arteixo, ayuntamiento que limita con A Coruña.

Ella, como muchos otros habitantes del disperso rural gallego, se veía obligada a echar todo tipo de cálculos para cuadrar sus horarios con los del transporte público. Con 18 años Celia tuvo la misma ilusión que cualquier joven de su edad y nada más alcanzar la mayoría de edad se fue a la propia autoescuela Lespar. Por aquel entonces no había coches adaptados para su minusvalía. Durante décadas estuvo removiendo el 'no' en su cabeza hasta que sus amigos volvieron a darle el impulso de confianza que necesitaba. "¿Por qué no te lo vas a sacar? Ahora en la automoción se ha avanzado mucho". "¿Un sin carnet? No, para nada, inténtalo con un coche de verdad, te va a dar mucho más recorrido".

Y así buscó un coche adaptado a su discapacidad, aunque con el temor a recibir una nueva negativa por parte de algún vendedor profesor. Nada más lejos de la realidad. Tras consultar en varias marcas, encontró respuesta en Arrojo, concesionario oficial de Audi en A Coruña. Los responsables del mismo se encargaron de pedir a Alemania su A1 adaptado, "un coche pequeño y cómodo".

En Talleres Vilanova se encargaron de ajustarlo definitivamente. Experiencia no les falta, ya que cada año realizan centenares de adaptaciones. El resultado, un vehículo con unos pomos en el volante para usar con sus pequeñas extremidades, una caja de cambios automática más fácil de accionar, sensor de voz para las llamadas, un asiento especial rectificado en altura, apertura y cierre acercándose a la puerta, luces automáticas, un pedal para los intermitentes... Y así hasta tener una obra de ingeniería (rondó los 30.000 euros) con la que comenzó las prácticas. La ley permite para casos especiales que el alumno utilice su propio coche para sacarse el carné. Eso sí, todo ha de pasar la lupa de la ITV.

"Todo fueron facilidades. Pero tuve que seguir un proceso complejo. Pasé unas pruebas psicotécnicas, tuve que adaptar el coche para la autoescuela (pedales, rotulación...) y mantuve una reunión con la DGT para certificar que recibiría un trato igual al de cualquier otro alumno", explica, con especial atención para algunos, en una pequeña proporción, que han tildado a esta nueva conductora como "un posible peligro" en la carretera, tal y como ella lamenta. "No saben todo lo que ha habido detrás". En un mes, Celia se sacó la teórica. Tomó 42 clases prácticas y en enero, en su primera intentona, aprobó. "El examen lo recuerdo como una práctica más". Y así, lo que antes era una odisea, "como tomarse un café o ir al médico" se convirtió en realidad. "Espero que sea un ejemplo para que personas en una situación parecida se animen", concluye, deseosa de subir su cuentakilómetros.

https://www.elmundo.es/motor/2019/02/16/5c6700c2fdddff01728b45d8.html 

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