LAS XI JORNADAS DE LA CONFEDERACIÓN POR EL MEJOR INTERÉS DE LA INFANCIA CENTRAN SU OBJETIVO EN IDENTIFICARLAS

Ese es el eje sobre el que girarán las XI Jornadas que la Confederación por el Mejor Interés de la Infancia (CEMIN), que se celebrarán a lo largo del viernes, 20 de septiembre, en Madrid, en el Salón de Actos de la ONCE y que llevan por título «Y nosotros qué… La discapacidad en los procesos de familia».

Dichas jornadas, que arrancan a las 10 de la mañana, están compuestas por  una mesa redonda, moderada por Ángel Luis Campo Izquierdo, magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, y en la que tomarán parte María José Alonso Parreño, abogada especialista en discapacidad, Raquel Asensio de Rioja, representante de discapacitados psíquicos y María del Carmen Trestando Ortiz, trabajadora social, abordarán precisamente los problemas y dificultades a las que tienen que hacer frente las personas con discapacidad en un proceso judicial.

 

Le seguirá la presentación -a cargo de Mercedes García-Vilanova Comas, abogada de familia, mediadora y secretaria general de CEMIN– del proyecto titulado «No sabéis qué me pasa», un manual de ayuda a padres en forma de cómic que problemas como el «bullying» (acoso escolar), el ciberacoso, los trastornos de conducta derivados de situaciones de crisis familiar, las adicciones con sustancia y sin ella, y los trastornos alimenticios.

 

De la elaboración de las historias se han encargado una serie de profesionales que conocen de primera mano casos con estas patologías, incluyéndose sus reflexiones con el objeto de trasmitir ideas de fuerza y consejos que sirvan de punto de partida para el tratamiento de cada problema. La adaptación de las historias y los dibujos, ha corrido a cargo a cargo del guionista y dibujante José Aguilar García.

 

En dicha presentación, que toma el formato coloquio, tomarán parte el propio artista, Vicente Ibáñez Valverde, psicólogo forense de los equipos técnicos de los Juzgados de Familia y vicepresidente segundo de CEMIN, José Luis Sancho Acero, representante de la Asociación para la gestión integral (GINSO), experto en «bullying» y César Luis Sanz de la Garza, psiquiatra infantil del Centro de Salud Mental infantojuvenil de Mieres, del Servicio de Salud de Principado de Asturias.

 

Como cierre, las Jornadas contarán con una tertulia radiofónica bautizada con el título «Educar o corregir», en la que tomarán parte el psicólogo Javier Urra Portillo, exdefensor del Menor de la Comunidad de Madrid –institución desaparecida–, Vicente Ibáñez Valverde, psicólogo y Concepción Rodríguez González del Real, magistrada de menores, los cuales disertarán sobre la delgada línea que existe entre educar y corregir a los más jóvenes.

 

https://confilegal.com/20190918-a-que-dificultades-y-problemas-se-enfrentan-las-personas-con-discapacidad-en-un-proceso-judicial/

Los trabajadores con discapacidad cobran un sueldo bruto anual de 19.726,2 euros, una cantidad un 17 % inferior a los 23.764,8 euros que perciben las personas sin discapacidad.

Esta diferencia es más acentuada en los hombres -con salarios un 20,7 % inferiores a los de quienes no tienen discapacidad- que en las mujeres -con una diferencia del 14,3 %-, según la encuesta El Salario de las Personas con Discapacidad (SPD) de 2017, difundida este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y elaborada con datos de las personas que tienen un 33 % o más de discapacidad.

Pese a estas diferencias salariales, según los datos de Estadística, el sueldo de las personas con discapacidad aumentó un 2,2 % respecto al año anterior.

En cuanto a la brecha salarial -diferencia de salario entre un hombre y una mujer que ocupan el mismo puesto- en el colectivo de personas con discapacidad es del 15,9 % frente al 22,2 % del resto de la población.

Explica el INE que la diferencia salarial no es igual en todos los puestos de trabajo, de modo que los de ocupación medios (empleados, artesanos y trabajadores cualificados) los sueldos son los mismos en un 94,5 % de los casos.

En puestos altos (directores; gerentes; técnicos y profesionales científicos, técnicos intelectuales y de apoyo) las personas con discapacidad perciben un suelos un 7,4 % inferiores al resto y en los de ocupación bajos (operadores y trabajadores no cualificados) la diferencia alcanza el 17,1 %.

Y dentro del colectivo de las personas con discapacidad, los salarios más bajos correspondieron a los trabajadores con discapacidad intelectual y mental, mientras que los más elevados los percibieron aquellos que tienen una discapacidad sensorial y física.

Tras analizar las diferencias salariales, un año más el INE vuelve a advertir que "en términos globales y desde el punto de vista laboral", el aspecto más significativo para el colectivo de las personas con discapacidad legalmente reconocida es "su baja participación en el mercado de trabajo".

Así, en 2017 la tasa de actividad de este colectivo fue del 35 %, más de 42 puntos inferior a la de la población sin discapacidad; la tasa de ocupación fue del 25,9 %, menos de la mitad que en el caso de las personas sin discapacidad; y la tasa de paro fue del 26,2 %, superior en nueve puntos a la de la población sin discapacidad.

La distribución salarial fue similar en ambos colectivos, aunque en el caso de las personas con discapacidad un porcentaje mayor de trabajadores se concentró en torno a salarios bajos.

En general, aunque las diferencias entre los niveles salariales de las personas con y sin discapacidad son significativas, éstas se reducen a medida que aumenta el nivel salarial.

Y respecto al tipo de jornada, en 2017 se observaron menos diferencias entre los sueldos de personas con y sin discapacidad en los contratos a tiempo parcial, igualados en el 88,2 % de los casos.

En opinión del INE, la ocupación de los trabajadores es la variable "más ilustrativa" de la situación laboral de las personas con discapacidad.

Así, en 2017 en ningún grupo de ocupación las personas con discapacidad superaron el salario bruto de la población sin discapacidad.

En puestos de ocupación altos (directores y gerentes; técnicos y profesionales científicos, técnicos intelectuales y de apoyo) y medios (empleados, artesanos y trabajadores cualificados) las personas con discapacidad aumentaron sus diferencias salariales respecto al resto de trabajadores -en 2016 el 94,5 % de estos trabajadores cobraban lo mismo y ahora son el 92,6 %-.

Por el contrario, en puestos de ocupación bajos (operadores y trabajadores no cualificados) las personas con discapacidad redujeron la brecha salarial respecto a 2016 (82,9 %).

Y si se atiende al tamaño de los centros de trabajo, y teniendo en cuenta que los salarios de las personas con discapacidad siempre son inferiores, las mayores diferencias se dan en centros de tamaño mediano (de 50 a 199 trabajadores), con niveles salariales para las personas con discapacidad un 26,3 % inferiores a las de sin discapacidad.

Por sectores de actividad, las diferencias entre los salarios de las personas con y sin discapacidad fueron similares en todos los sectores.

https://www.eldiario.es/sociedad/trabajadores-discapacidad-cobran-resto_0_943855808.html

Se reconoció el origen profesional de su lesión y fue clasificada como persona "especialmente sensible".

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de Luxemburgo ha establecido que la situación de larga enfermedad de un trabajador puede equipararse a una discapacidad, en casos de despido, cuando la empresa no haya agotado las posibilidades de adaptar el puesto de trabajo del afectado.

En una resolución, el TJUE ha contestado así una cuestión prejudicial planteada por el juzgado de lo social número 3 de Barcelona, a raíz del caso de una trabajadora que fue despedida mientras se encontraba de baja médica.

La empleada, defendida en los tribunales por el bufete de abogados Colectivo Ronda, sufría desde el año 2011 epicondilitis, enfermedad conocida como "codo de tenista" y provocada por los movimientos repetitivos de la muñeca y el antebrazo.

Por ese motivo, se reconoció el origen profesional de su lesión y fue clasificada como persona "especialmente sensible", figura legal que obliga al empresario a adoptar medidas especiales para evitar riesgos al afectado.

La trabajadora fue despedida en 2017 después de largos períodos de baja laboral y tras intentar, sin éxito, que el servicio médico de la empresa adecuara a su dolencia su puesto de trabajo, que consistía en la manipulación y acoplamiento de tubos de plástico.

La resolución del TSJC considera que la menor productividad y polivalencia alegados por la empresa para despedir a la trabajadora puede ser considerada una práctica discriminatoria.

En ese sentido, establece que el concepto de discapacidad debe entenderse, en un sentido amplio, como dificultad para el ejercicio de una actividad profesional si la dolencia es de larga duración o tiene una perspectiva incierta de recuperación.

Sofía Linares, abogada del caso, considera que el despido de la trabajadora de la empresa Nobel Plastiques "enmascara una situación discriminatoria bajo la falsa apariencia de neutralidad".

EFE

https://www.larazon.es/economia/el-tribunal-europeo-equipara-la-situacion-de-larga-enfermedad-como-discapacidad-en-casos-de-despido-MH24981418

 
 
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